Siempre me ha llamado la atención, como un ave tan pequeña puede aletear tan rápido, me parece increíble que pueda volar hacia atrás y que sus colores tornasol lo hagan brillar de forma tan bella. En esta hermosa Patagonia, tengo un lugar feliz al que voy cuando puedo, en ese espacio mágico construimos un refugio donde la familia se conecta y descansamos de la rutina. Hice una casa de pajaritos y la coloqué en un lugar estratégico que me permitiera verla desde mi ventana, con la esperanza de que alguna ave la eligiera como su nuevo hogar, de pronto la vida se detuvo, el cáncer llego y tuvimos que dejarlo todo para ir en búsqueda de un tratamiento que me permitiera seguir viva, 7 meses después volví a ese lugar, en medio de mi tratamiento y la mas bella de las sorpresas fue ver que en esa casita que hice con tanto amor, se había creado vida, su nueva dueña…una colibrí, nuevamente sonreí.
Colibrí